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Cazarabet

Frases enlazadas.

Su marido se acercó. Ella retrasó sus pasos. Su marido dijo algo. No se entendió. Ella le miró a los ojos y respiró con alivio, hasta sonrió. Él también emitió una pequeña sonrisa. Pequeña, autómata y amarga. Ella miró al suelo, mientras su marido se desvanecía. Dejó de respirar y escupió sangre. Ella no lo mató, se mató él clavándose como una salchicha en la reja donde quería depositarla a ella con la misma violencia de años y años.

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